El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que en el país “no volverá a haber elecciones”, una declaración que desató una nueva ola de críticas por parte de organizaciones opositoras y defensoras de derechos humanos, que consideran que el Gobierno continúa cerrando los espacios democráticos.
Durante un acto por el 47.º aniversario de la Revolución Sandinista en Managua, Ortega aseguró que la oposición no regresará al poder por la vía electoral y anunció que la Asamblea Nacional impulsará nuevas leyes para impedir que quienes calificó como “golpistas” y “vendepatria” puedan aspirar nuevamente al poder.
Las declaraciones se producen tras la reforma constitucional que amplió el período presidencial de cinco a seis años, modificó el calendario electoral y creó la figura de la copresidenta, cargo que ocupa Rosario Murillo, esposa del mandatario. Para organizaciones como Nicaragua Nunca Más y ASIDEHU, estas medidas consolidan el desmantelamiento de las instituciones democráticas y fortalecen el control del oficialismo sobre el Estado.
En su discurso, Ortega también arremetió contra Estados Unidos, al que acusó de intervenir en asuntos internos de otros países y cuestionó las sanciones impuestas contra su Gobierno. Entretanto, la oposición insiste en que las recientes decisiones del Ejecutivo profundizan el aislamiento internacional de Nicaragua y reducen aún más las posibilidades de una transición democrática.