Durante los últimos días, una densa nube de humo se ha desplazado hacia el noreste de Estados Unidos, impactando ciudades como Nueva York y Nueva Jersey. Las autoridades ambientales han emitido alertas por la mala calidad del aire y han recomendado que niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias reduzcan las actividades al aire libre.
Ante este panorama, la FIFA y los organizadores del torneo mantienen un monitoreo constante de las condiciones meteorológicas y ambientales para garantizar la seguridad de jugadores, cuerpos técnicos, aficionados y personal del evento. Por el momento, no se ha anunciado ningún cambio en la programación de la final, aunque las autoridades continuarán evaluando la evolución del humo en las próximas horas.
Los pronósticos indican que las lluvias previstas para el fin de semana podrían contribuir a mejorar la calidad del aire antes del compromiso, lo que reduciría el impacto de la contaminación sobre el espectáculo deportivo.
La final entre España y Argentina está programada para este domingo 19 de julio, en un partido que definirá al nuevo campeón del mundo y que será seguido por millones de aficionados en todo el planeta.